La noche del 24 de junio, Venezuela fue sacudida por dos terremotos consecutivos que han causado una devastadora tragedia en la región centro-norte del país. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó que el primer sismo fue de magnitud 7,2, seguido menos de un minuto después por otro de magnitud 7,5, con epicentro cerca de la ciudad costera de Morón, a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas .
La vicepresidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional y confirmó, en su último balance, al menos 164 fallecidos y más de 970 heridos, aunque se teme que la cifra pueda aumentar drásticamente . El USGS emitió una alerta roja y sus modelos predictivos estiman que el número de víctimas fatales podría superar las 1.000 personas .
El impacto en Caracas fue severo. Decenas de edificios colapsaron, incluyendo una estructura de 22 pisos en el distrito de Altamira, mientras que los distritos de Chacao y Baruta sufrieron graves daños que obligaron a miles a evacuar . El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía permanece cerrado por daños en su infraestructura, y el suministro de gas fue suspendido en algunas áreas para prevenir incendios .
La zona más afectada es el estado de La Guaira, descrita por Rodríguez como una “verdadera tragedia”, mientras que las réplicas continúan azotando la región . Ante la magnitud del desastre, numerosos países, incluyendo Estados Unidos y varias naciones europeas y latinoamericanas, han ofrecido su apoyo para las labores de rescate y reconstrucción . El gobierno venezolano ha habilitado escuelas como refugios temporales y creado un fondo de reconstrucción de 200 millones de dólares .



