El pago del medio aguinaldo promete aliviar la mora de las familias, pero pone a prueba el superávit fiscal en un mes que el Gobierno espera cerrar con déficit.
El mes de junio trajo consigo el esperado cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC), un ingreso extra que para muchos argentinos significa la posibilidad de regularizar deudas atrasadas, aunque para el Gobierno representa un desafío para mantener el equilibrio de las cuentas públicas.
El aguinaldo como alivio para las familias
El medio aguinaldo, que se paga en dos cuotas anuales, tiene como fecha límite general el 30 de junio, aunque la normativa permite un margen de hasta cuatro días hábiles para su acreditación, extendiendo el plazo hasta el 6 de julio en 2026 . Este ingreso llega en un momento crítico para los hogares argentinos: la mora bancaria alcanzó el 12,1% en abril, el nivel más alto en 20 años, y acumula 18 meses consecutivos de incremento .
Según un relevamiento de la consultora Focus Market, el 23% de los argentinos planea utilizar el aguinaldo para pagar deudas en 2026, un salto significativo frente al 9% que lo destinaba a ese fin el año pasado . Este comportamiento podría interrumpir la racha de aumentos en la morosidad y aliviar la presión sobre el sistema financiero, que vio frenado el crédito privado en moneda local por la creciente irregularidad.
Tensiones en las cuentas públicas
Sin embargo, el efecto del aguinaldo no es solo positivo. El pago del SAC representa un gasto adicional de magnitud para el Sector Público Nacional, que podría derivar en el tercer mes de déficit primario en los 30 meses de gestión de Javier Milei . De confirmarse, sería la primera vez que junio cierra en rojo fuera de diciembre, una señal que los mercados seguirán de cerca.
A pesar de esta presión, el Gobierno logró reducir drásticamente la deuda flotante en mayo a ARS$1,4 billones, el valor más bajo de esta gestión en términos reales, lo que le otorga cierto margen de maniobra . El riesgo país, por su parte, cerró en 421 puntos básicos, el nivel más bajo desde abril de 2018, reflejando la confianza de los inversores en el rumbo económico.
El presidente Javier Milei autorizó al Tesoro a tomar deuda internacional por hasta 5.000 millones de dólares para enfrentar vencimientos, especialmente el compromiso de 4.350 millones que vence el 9 de julio, una medida que busca sostener la estabilidad financiera en un mes clave.




